Como ha sido la tendencia durante los últimos años, las adaptaciones de videojuegos a la pantalla grande llegaron para quedarse. Sin embargo, la búsqueda de adaptaciones cada vez más fieles a las historias, los personajes y las características de los juegos originales también ha terminado limitando, en cierta medida, la libertad creativa de los cineastas para desarrollar nuevas propuestas. Esto ha provocado que algunas de estas producciones terminen entregando resultados poco favorables. Y es precisamente lo que ocurre con esta adaptación de la saga Street Fighter, una franquicia de la que me considero un fanático acérrimo, pero que también me permite reconocer las deficiencias de un producto que, pese a tomar como referencia una de las sagas de lucha más reconocidas de los videojuegos, termina alejándose de varios de los elementos que le dieron vida.
A modo de sinopsis, la historia sigue el camino de Ryu (Andrew Koji) y Ken Masters (Noah Centineo), quienes se enfrentan a sus propios destinos mientras buscan convertirse en los campeones de uno de los torneos de lucha más importantes del mundo. Ambos personajes han seguido caminos muy diferentes, y el torneo representa una nueva oportunidad para reencontrarse con su pasado y definir su futuro. Todo esto ocurre en medio de los planes del villano M. Bison (David Dastmalchian), quien busca obtener un misterioso poder que le permitiría controlar el mundo. Para conseguirlo, necesita organizar un torneo que reúna a los mejores luchadores y le permita canalizar esa energía.

Si bien la premisa no debería representar una dificultad para una película cuya idea central parece tan sencilla como organizar un torneo de lucha, Street Fighter termina complicando innecesariamente su propia historia. La cinta presenta múltiples subtramas que compiten por llamar la atención, pero ninguna consigue alcanzar el protagonismo suficiente para sostener el relato. El resultado es una película desordenada, en la que cuesta conectar emocionalmente con sus personajes y comprender qué es lo que realmente está en juego. Esto se hace evidente en el tratamiento de figuras tan importantes para los seguidores de la franquicia como Guile, quien queda relegado a un segundo plano y, por momentos, parece reducido a una caricatura de sí mismo. Algo similar ocurre con Ryu y Ken, los protagonistas de esta versión, quienes, a diferencia de lo que vimos en la película de 1994, no consiguen transmitir con claridad qué los motiva a convertirse en los mejores luchadores del mundo. Esa falta de desarrollo hace que sus decisiones y conflictos pierdan fuerza, dejando que sea el propio espectador quien deba interpretar las razones detrás de sus acciones.
¿Y qué decir de las motivaciones de los villanos? En el caso de M. Bison, tampoco queda del todo claro por qué su búsqueda de poder resulta tan importante para él ni qué lo lleva a recurrir a métodos tan extremos para conseguir sus objetivos. La película presenta sus ambiciones, pero no profundiza lo suficiente en ellas como para construir una amenaza que realmente tenga peso dentro de la historia.

En conclusión, Street Fighter llega con una buena presentación y un elenco que, a primera vista, podría hacer pensar que estamos ante una propuesta cinematográfica atractiva. Sin embargo, todo ese potencial se desmorona frente a una historia que no consigue emocionar y que, en ciertos momentos, incluso llega a resultar aburrida. Si bien existe un esfuerzo por rendir homenaje a la saga, este termina diluyéndose en una sucesión de imágenes y secuencias que transitan entre el humor y el drama sin conseguir destacar realmente en ninguno de estos terrenos. Las coreografías y los combates, aunque no están mal, terminan siendo uno de los pocos elementos que logran sostener la propuesta (a veces). Lamentablemente, ni siquiera esto resulta suficiente para compensar una historia que se siente más como un “collage” de ideas que como una película con identidad propia. Al final, queda la sensación de estar ante una oportunidad desaprovechada y una adaptación que no logra estar a la altura de lo que representa esta querida franquicia. Por ahora, los fanáticos de Street Fighter tendremos que seguir esperando una película “Live accion” que realmente haga justicia a la saga.
